El arte del equilibrio: lo que guía cada una de mis creaciones

Me apetecía enseñarte un poco lo que hay entre bastidores: todas esas horas de reflexión, de ideas que se cruzan y de bocetos trazados en silencio, que marcan el comienzo de cada nueva creación Michino.
En la era digital, al final todos nos hemos convertido en creadores a nuestra manera. Damos forma a nuestra imagen, elegimos lo que queremos mostrar al mundo. En mi caso, más allá de los dibujos que plasmo sobre el papel, lo que marca la diferencia está en los detalles: el dominio del trabajo de la piel, las técnicas artesanales y todas esas sutilezas que a veces resulta casi imposible poner en palabras.

Si hablo de un saber difícil de explicar, es porque en marroquinería cada regla parece tener su excepción. Una decisión depende siempre del carácter de la piel, de las máquinas utilizadas o de la forma de trabajar de cada taller. En el fondo, quizá ni siquiera se trate de talento. Se trata sobre todo de constancia: las ganas de aprender, de comprender el propio oficio y todo lo que lo rodea.
Y eso me lleva a una pregunta que me hago cada día: ¿qué hace que un bolso sea realmente bonito?

La silueta no es más que un punto de partida. Un bolso excepcional se basa ante todo en un equilibrio interior. ¿Es la piel adecuada para esta forma? ¿Respeta la técnica de costura su grosor y su consistencia? ¿Está todo el trabajo invisible realizado previamente a la altura de su valor? Cuando un bolso está logrado, es porque cada uno de estos elementos técnicos funciona en perfecta armonía.
Pero queda una última pieza del puzle, seguramente la más importante.

Incluso el bolso más bonito del mundo solo llega a ser verdaderamente excepcional si se parece a ti. Si no encaja de forma natural con tu estilo, pierde parte de su encanto en cuanto lo llevas. En Michino prestamos una atención extrema a la calidad, a los materiales y al equilibrio técnico de cada creación. Pero eso, al final, solo representa el 90 % del camino.
¿Y el 10 % restante? Viene de ti.
Saber elegir una pieza que conecte con tu personalidad y tu forma de vivir: eso es lo que marca toda la diferencia. Es ese vínculo personal el que transforma un objeto bonito en un valioso compañero del día a día.


Escrito por
Yasu Michino
Diseñador y fundador de Michino Paris. Tras diez años diseñando marroquinería para grandes casas parisinas, funda Michino en 2014: la elegancia francesa, la sencillez japonesa.



